Ian Alejandro Rubey, tiene 31 años, es licenciado en Ciencias Biológicas y es el primer varón trans del país que va a tener mellizos. Está transitando la semana 33 de gestación y su deseo es amamantar a los bebés en camino, debido a que en su transformación no se extirpó las mamas. Le dieron licencia por maternidad pero considera que el término debería ser otro. "Yo voy a ser papá: un papá gestante", dice.

Conoció a Patricia, su novia, cuando estaba transitando el embarazo. "Les mellis" llegarían en agosto y hay grandes probabilidades de que el parto se haga por cesárea. "No lo sabré hasta último momento", advierte ante la consulta de ADNSUR y reconoce que se siente "bastante bien". "En la semana en la que estoy, todavía me muevo, ando; la estoy pasando re bien", asegura sin ocultar su felicidad.

"El embarazo lo he llevado muy bien. Estoy muy contento porque me vienen tratando muy bien les mellis", comenta a ADNSUR quien espera a Manuel Amaranto y Yanal Almendra, dos nombres que eligió para sus hijos por una razón muy especial.

Ian nació en Buenos Aires, se mudó a Puerto Madryn a los 18 años y es uno de los creadores del Espacio Trans de esa ciudad. La elección de uno de los nombres de los mellizos, "Manuel", guarda un significado muy profundo para Ian.

Es que Ian Rubey solía pasar horas de su infancia en el hospital de rehabilitación de Buenos Aires "Manuel Roca", donde trabajaba su madre, que lo crió sola, y de alguna manera ese nombre tenía que seguir estando en sus vidas. "Allí es donde también crecí, entonces es un nombre que representa todas cosas buenas para mí", confiesa.

(Foto: Noelia Vivas - InfoBAE)
(Foto: Noelia Vivas - InfoBAE)

No se conocen hasta el momento en el país casos de varones trans que hayan gestado "mellizos". Hay un caso de un papá gestante en la ciudad de Victoria, Entre Ríos, de hace ya varios años atrás, y otro más reciente de un cantante.

Con el paso del tiempo, fue creciendo en Ian el deseo de ser un papá gestante y comprobó al ver otros casos en el mundo que podía hacerlo realidad, desafiando incluso muchos preconceptos de ciertos ámbitos de la medicina y la salud.

De este modo, dejó la hormonización de testosterona para recuperar el ciclo biológico y realizó una inseminación de baja complejidad para seguir su sueño.  Pero este proceso no se dio de un día para otro.

Al principio, después de haberse afirmado en su identidad de varón trans, Ian no se veía a sí mismo como un papá gestante, pero poco a poco este deseo fue creciendo.

“Después de expresar mi identidad de género y vivir como un varón, empecé a pensar la posibilidad de tener hijos a través de la gestación", contó Ian después haber tomado contacto con casos en España y Puerto Rico.

Así es como debió sortear, con mucha paciencia, toda clase de peripecias con el sistema de salud para poder traer al mundo a los mellizos. Le pedían el DNI de la pareja, dudaban que estuviera embarazado e incluso tuvieron que deconstruir el sistema binario vigente en los registros de las computadoras: hombre-mujer.

También Ian vivió momentos incómodos cuando fue a hacerse una ecografía transvaginal y los médicos no podían entenderlo, aunque también se encontró con otros profesionales de la salud que lo trataron con empatía y le mostraron su lado más humano. 

No fue menos complicada la relación con la obra social cuando buscó quedar embarazado, puesto que no admitía a personas que no estuvieran en pareja y que no tuvieran un problema de fertilidad para acceder a los tratamientos.

Finalmente, después de lucharla, en agosto a más tardar su deseo se verá realizado.