En el portal de la FAO (Food and Agriculture Organization de las Naciones Unidas) se da inicio a este nuevo Día Mundial de la Alimentación con frases muy significativas:

alimentación

Estadísticas mundiales que nos llevan a pensar qué estamos haciendo nosotros, individual y colectivamente, a nivel local y regional para alimentarnos de forma correcta.

Cómo es un sistema agroalimentario sostenible

"Un sistema agroalimentario sostenible es aquel en el que se dispone de una variedad de alimentos suficientes, nutritivos e inocuos a un precio asequible para todos, y en el que nadie tiene hambre ni sufre ninguna otra forma de malnutrición.

Los estantes están abastecidos en el mercado local o en la tienda de alimentación, pero se desperdician menos alimentos y la cadena de suministro alimentario es más resiliente ante crisis bruscas como los fenómenos meteorológicos extremos, los repuntes de precios o las pandemias, todo mientras se limita, en lugar de empeorar, la degradación medioambiental o el cambio climático.

De hecho, los sistemas agroalimentarios sostenibles proporcionan seguridad alimentaria y nutrición para todos, sin comprometer las bases económicas, sociales y medioambientales para las generaciones venideras. Conducen a una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor para todos."

Por qué es necesario repensar los sistemas agroalimentarios

El impacto ambiental que tienen los modos de producción sobre los recursos naturales, el ambiente y el clima ya ha sido estudiado y no quedan dudas sobre ello. Los hábitats naturales se destruyen y conllevan incluso a la extinción de especies animales.

A su vez el acceso a los alimentos no es igualitario y una enorme parte de la población no puede tener una alimentación saludable.

Los sistemas de alimentación actuales están asociados a enfermedades no transmisibles causadas por la alimentación, tales como la obesidad y sobrepeso.

Qué soluciones visibiliza la FAO

"Los gobiernos deben reconvertir las políticas antiguas y adoptar políticas nuevas que fomenten la producción sostenible de alimentos nutritivos asequibles y que promuevan la participación de los agricultores (...), promover la igualdad y el aprendizaje, impulsar la innovación, estimular los ingresos rurales, ofrecer redes de seguridad a los pequeños agricultores y desarrollar la resiliencia climática.

También deben considerar los diversos vínculos existentes entre las áreas que afectan los sistemas alimentarios, incluida la educación, la salud, la energía, la protección social, las finanzas y demás, y hacer que las soluciones encajen."

Para ello durante el mes de septiembre se convocó la primera Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios, con el propósito de "recuperar la senda hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible."

Cumbre y Contra-Cumbre

Desde la organización no gubernamental Food Systems 4 People y otras organizaciones que adhieren al reclamo, se rechaza la "colonización empresarial en curso de los sistemas alimentarios y la gobernanza alimentaria bajo la fachada de la Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas (UNFSS)."

El principal argumento es que quienes pretenden sentarse a debatir soluciones son los mismos actores que generaron estos sistemas actuales y sus consecuencias, tanto sociales como ambientales. Se alude a que los sectores realmente capaces de generar cambios no están siendo convocados: "campesinos, pueblos indígenas, pescadores, pastores, trabajadores, los sin tierra, los habitantes de los bosques, consumidores, pobres urbanos y rurales, y entre estas mujeres y jóvenes".

"En lugar de basarse en los derechos humanos, el UNFSS es un foro de múltiples partes interesadas en el que todos los actores, ya sean gobiernos, individuos, agencias regionales / internacionales o representantes de empresas / corporaciones, se presentan como participantes iguales. Pero las partes interesadas no son necesariamente titulares de derechos: los derechos y la soberanía de las personas y las comunidades no deben confundirse con los intereses comerciales del sector privado."

Qué acciones podemos tomar a nivel local

Independientemente de las posturas de FAO o las organizaciones no adherentes, creemos que nuestra alimentación merece un debate serio y urgente. ¿Sabemos qué estamos comiendo? ¿Sabemos cómo se produce nuestro alimento? ¿Conocemos las prácticas agrícolas a que se someten los alimentos que terminan en nuestro plato? ¿Cuánto de lo que comemos fue elaborado artesanalmente y cuánto de modo industrial?

Como ya nos han contado los productores en publicaciones anteriores, en nuestra región contamos con producción agroecológica de vegetales pero, aunque de excelente calidad, no es suficiente para abastecer a las poblaciones locales y también se ve afectada en los meses de invierno, cortando el suministro. Incluso los meses en que la producción es buena, muchos de los alimentos que estamos habituados a consumir no se producen y seguimos adquiriéndolos en comercios que los traen desde otras provincias y cuyos modos de producción desconocemos.

La primera medida es sostener a estos productores con nuestras compras, cada vez que podamos. Elegir sus vegetales agroecológicos y hacernos el tiempo de ir al mercado o a la chacra a buscarlos. Hacerlo y ver cómo se cultivan y cosechan los alimentos, es, por otro lado, una experiencia satisfactoria.

De igual manera con respecto al consumo de lácteos, huevos o carnes, conocer su procedencia es igual de importante.

En segundo lugar, es importante consumir alimentos genuinos y no paquetes. Michael Pollan, autor de varios libros muy conocidos en relación a la temática, nos ofrece un sabio consejo en su libro "Saber comer: 64 reglas básicas para aprender a comer bien":

"Evita productos que contengan ingredientes que nadie tendría en la alacena: ¿diglicéridos etoxilados? ¿celulosa? ¿propionato de calcio? ¿sulfato de amonio? Si tú no los utilizarías para cocinar, ¿por qué vas a dejar que otros usen esos ingredientes cuando cocinan para ti?".

Como tercera medida, creemos que es necesario informarse, estudiar sobre los vínculos entre producción, alimentación, salud y consecuencias ambientales, para tomar una postura política frente al alimento y ser conscientes al elegir qué alimentos forman parte de nuestra mesa y nuestro cuerpo.

Por Flor Siffo y Rodrigo Gajardo , Saberes con sabores