La escuela de vuelo "Patagonia Bush Pilots" funciona en Trevelin y, además de formar pilotos privados de avión, ofrece paseos aéreos y vuelos de bautismo. Sin dudas, una manera distinta de conocer el lugar y, para muchos, una experiencia inolvidable. Pases aéreos, vuelos de bautismo, clases de aviación y asistencia en momentos de emergencia entre las tareas que ocupan la rutina de Parodi.

Ezequiel "Queque" Parodi, piloto y propietario del emprendimiento, conversó con EQSnotas.com sobre su pasión por la aviación y lo que significa poder vivir de lo que le gusta.

Relató que cuando finalizó su carrera de piloto en la ciudad de Trelew surgió la idea de crear una escuela de vuelo. Fue así que comenzó con el proyecto en el año 2018 y, en un principio, funcionó en el Aeroclub de Gendarmería Nacional hasta que, tras aprobado el proyecto, le brindaron el espacio para construir su propio Hangar que está totalmente equipado y preparado para las actividades que desarrolla.

La aventura y el placer de volar el cielo cordillerano, con la pasión de Queque Parodi

Como se mencionó anteriormente, la escuela dicta el curso privado de avión, que es el primer escalón dentro de la carrera aeronáutica, y el curso de piloto comercial. Ambos regulados y fiscalizados por la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil).

De esta manera, el proyecto se afianzó en la localidad y sigue creciendo, ya que próximamente comenzará a funcionar en el mismo lugar un taller aeronáutico, que será el primero en la cordillera.

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El rápido crecimiento y posicionamiento de Patagonia Bush Pilots va de la mano de la pasión que tiene Queque por la aviación, lo que lo lleva a que su vida gire en torno a las aviones y, si bien es arduo el trabajo, se le nota que lo disfruta al cien por ciento.

"Es una vida muy libre pero al palo todo el día", señaló al mencionar que a parte de salir a volar está todo el tiempo haciendo cosas en el hangar para que se "fortalezca y crezca" pero no lo hace solo porque también está el apoyo de la familia y la ayuda de los amigos.

Para él es un sueño cumplido vivir de lo que le gusta. "Mi vida fue siempre así, traté siempre que mi trabajo sea lo que me gusta", sostuvo y confió que terminó convirtiendo sus pasiones en responsabilidades "y ahí es donde hay una pequeña línea roja que es un poco más difícil de llevar pero prefiero laburar de lo que me gusta, cumplir esos sueños que estar tratando de juntar plata en otro tipo de trabajo para hacer lo que me gusta".

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También mencionó que está el lado solidario, "una forma de devolver la posibilidad de hacer lo que me gusta. Dar y compartir lo que uno tiene con el resto de la comunidad es super gratificante", indicó al relatar diferentes actividades que ha llevado adelante de manera solidaria. Una de ellas, y de las que destaca como más significativa, fue ayudar a gente aislada con la nieve, donde con aviones pudieron acercarles alimentos.

La aventura y el placer de volar el cielo cordillerano, con la pasión de Queque Parodi

Las anécdotas y experiencias también están presentes en su vida como piloto. Desde realizar un acuatizaje de emergencia en el lago a diferentes situaciones con gente que llega a disfrutar de los vuelos. "Muchas experiencias con su parte positiva y negativa pero siempre trato de quedarme con esa positiva, por más chiquita que sea. Todas terminan enriqueciendo", afirmó.

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Vuelos de bautismo

Los vuelos de bautismo que ofrece Patagonia Bush Pilots permiten vivir una experiencia única porque sobrevolar el valle de Trevelin es impactante. Las montañas, los ríos, el bosque presentan una postal pocas veces vista.

Los vuelos parten del hangar de Trevelin y tienen una duración de 20 minutos. Se puede optar por un vuelo clásico, que sobrevuela los principales atractivos de la zona, o uno con un poco más de adrenalina, en los que se hacen algunas maniobras solo aptas para aventureros.

El circuito habitual sobrevuela todo el valle de Trevelin pasando por la Estación Experimental del INTA, el campo de Peonías, el Río Grande, Los Cipreses, la Hidroeléctrica Futaleufú, las Cascadas Nant y Fall, el Museo Nant Fach, las plantaciones de frutillas, el viñedo Yagüe y Nant y Fall. Luego ingresa por el este al pueblo para ver la zona céntrica y la Laguna Brycham.

Si bien, ese es el vuelo estándar también están disponibles los vuelos a gusto del interesado. Para esto, solo es necesario decirle a Queque a donde se quiere volar y hacia allí se parte.