No hace mucho, después de entregarse al profundo dolor de perder a su hijo Lorenzo con solo diez años, su mamá, Rocío, decidió que la tristeza se transitaba mejor en compañía de aquellos que sufrieron una tragedia similar y que había un motivo por el que luchar: que el caso de su hijo y otros niños muertos por hechos de violencia no queden en el olvido.

La nochebuena de 2017, su hijo Lorenzo de diez años fue embestido por un motociclista menor de edad que primero huyó y después se entregó. Pero Lorenzo no sobrevivió.

Recientemente, la justicia declaró al conductor autor penalmente responsable del delito de homicidio culposo, y resta conocer en una nueva instancia si se le aplicará una pena una vez cumplida la mayoría de edad.

A poco de la sentencia, Rocío conversó con EQSnotas y relató cómo es su presente. Se mostró entera, despertando a dos proyectos que le dan fuerza: crear un mural con la imagen de Lorenzo y tramitar la estrella amarilla con su nombre en el lugar donde murió.

También reconoció que "está comenzando a entender todo" tras el shock de la pérdida y la nebulosa de dolor inicial en la que vio desfilar a personas desconocidas que se ponían a disposición y hoy descubre en su compañía un motor para luchar por justicia y para que los casos como el de Lorenzo no se olviden.

Rocío recibió a EQSnotas.com. Entera, en el marco de un profundo dolor se refirió al camino recorrido hasta llegar días atrás a la primera respuesta de la justicia. También reconoce qué es lo que piden para el menor que atropelló a su hijo.

Días atrás participó del encuentro en El Bolsón organizado por familiares de víctimas de hechos de violencia donde encontró otros casos similares al suyo, gente inspiradora con vivencias profundas y comunes.

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En la región cordillerana, con base en la Comarca Andina, está funcionando desde hace un tiempo una asociación que nuclea a familiares de víctimas de hechos violentos. El trabajo apunta a visibilizar estos casos para sostener el reclamo de justicia.

Rocío participó de las Primeras Jornada Interprovinciales realizadas hace pocos días con la presencia de integrantes de Madres del Dolor, miembros del Poder Judicial y del área de prensa y comunicación.

Más adelante, Rocío reconoce que  lo primero es buscar su sanación interior y que su lucha es "para llevar mejor el duelo los que todavía estamos". Desde ese lugar comenzó a interiorizarse en la asistencia que se le brinda a las víctimas en este tipo de delitos.

También menciona a la familia del menor acusado y asegura que no tiene rencor. "El papá me pidió perdón de rodillas en una audiencia y lloramos todos". También dijo que no conoce a la mamá. "Tengo ganas de encontrarme con ellos y poder hablarles y escuchar un poco".

La mirada de Rocío es profunda, su manera de hablar pausada. Las palabras son puro sentimiento, salen de la entraña. La mamá de Lorenzo tiene como principal objetivo lograr que haya gente capacitada para contener a los familiares de este tipo de hechos porque siente que hace falta "más corazón, más sentimiento y que te den ese abrazo que realmente necesitás y que no es la palabra".  

"Queremos que la gente que pase por lo mismo esté realmente contenida por otros como nosotras que ya estamos fuertes porque vivimos lo mismo".

Ese es el camina que inicia. Mirando hacia adelante y  sabiendo que su pequeño le inyecta fuerza desde donde esté, la familia avanza.

Lo hace en el entendimiento que el rencor frena, pero también luchando para que las responsabilidades tengan sentido, que la justicia sea tal y que el dolor que acompaña a las familias vinculadas con hechos de este tipo logre refugiarse en espacios de contención con miradas superadoras.