El movimiento No a la Mina comenzó en la localidad de Esquel, provincia del Chubut, en oposición al proyecto de extracción de oro con cianuro en las cercanías de la ciudad y sobre un importante cauce de agua. Su éxito se extendió a otras regiones mineras de Argentina y sentó un precedente de lucha.

Este 4 de diciembre se cumplen 18 años de la masiva primera marcha contra la megaminería en Esquel, con una participación de tres mil personas.

Martha Sahores, pionera en la lucha antiminera, recordó los primeros encuentros, las charlas de concientización frente a las promesas de instalación y supuesto desarrollo de Meridian Gold a un pueblo que poco conocía entonces sobre la industria extractiva.

Era el año 2002 y el tema comenzaba a circular con promesas de progreso en un momento económico muy difícil en el país.

La ingeniera química, junto a su par Silvia González investigaron exhaustivamente el impacto y se transformaron en grandes difusoras. "Nosotros sabíamos que la difusión del conocimiento científico era el eje de la lucha" recuerda Martha. "En esa primera marcha, a las seis y cinco de la tarde éramos tres mil personas con una vehemencia, entusiasmo, defendiendo el agua, la vida y con el lema "no a la contaminación y al saqueo".

"En esa primera marcha había gente de la comarca, de Trevelin, se dijeron muchos discursos. Era una alegría ver cómo este pueblo reaccionó a una noticia de este tipo".

Luego, recuerda los momentos difíciles, como la primera amenaza de muerte: "Dejate de joder con el cianuro porque vas a quedar tendida en la plaza".

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Más adelante, relata que militar en No a la Mina "lleva mucho tiempo, dedicación y dejar de lado muchas cosas" pero marca que "aún en momentos difíciles como este, no hay que perder la alegría".

Además, apunta contra los funcionarios: "no tienen vergüenza ni conocimiento".

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