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Trabajadoras comunitarias: Una visita que da alivio y compañía

En los barrios, dan contención sanitaria donde nadie llega. Las que golpean la puerta, entran y se quedan. “Generamos vínculos de confianza”, resume Jessica Palacios. Una tarea que salva vidas.

Tienen acceso al barrio profundo, nada menos que a la intimidad de las familias. Se topan día a día con las realidades más crudas, con historias de dolor, soledad, violencia, también dignidad y lucha. Son las que llegan cuando todo falta en los rincones más carenciados. Una mano, una charla, ánimo y el infaltable seguimiento sanitario.

Son “las” Trabajadoras Comunitarias de Salud en Terreno de Esquel, -las TCST- porque en su mayoría son mujeres. Sabiendo que en esta cuarentena por coronavirus están impedidas de salir a cumplir con las visitas, en EQS Notas rescatamos su rol e indagamos cómo se lleva adelante esta tarea, de la mano de Jessica Palacios.

Son diecisiete los trabajadores comunitarios que responden al área externa del hospital. Jessica es supervisora intermedia. Lleva quince años “pateando” los barrios. Pasó por la mayoría de los Centros de Atención Primaria, y desde hace dos años específicamente está a cargo del Ceferino-Matadero, que tiene bajo programa 450 familias para asistir.

Cada trabajador comunitario tiene asignadas 130 familias y realiza cuatro visitas por día. Su rol esencial es la promoción y prevención de salud casa por casa, pero en la práctica, es mucho más que eso.”Lleva mucho tiempo la vinculación con la familia. Trabajamos con respeto por lo que vemos. Cuando ingresamos al domicilio, es un proceso de confianza hasta que te conocen” explica Jessica.

Claro que no solo se trata de que te abran la puerta una vez. Sino siempre. En muchos casos, los TCST son la única visita del día de un abuelo. “Todos tienen familia pero la mayor parte del tiempo están solos. Cuesta mucho que se hagan responsables de acompañarlos”.

En la visita se trabaja mucho con folletería para dejar e invitar a las personas a que vayan al centro de salud. “Utilizamos una planilla donde están todos los datos personales de salud ambiental y de enfermedades. Es trimestral. Al final del año elaboramos el mapa sociodemográfico”. Allí donde consta todo lo que relevan en terreno y lo comparten con el Ministerio de Salud.

El seguimiento de la nutrición, enfermedades preexistentes, primer control de niños, de mamas, salud sexual y reproductiva, bucodental, y otros es clave en el programa de prevención para garantizar el acceso equitativo de la salud en los barrios más vulnerables. “En las mujeres cuesta que vayan al médico, que se hagan un Pap, que se cuiden”.

La escolaridad también es un tema que les atañe, por la confianza que generan en las familias. “Si no está yendo al colegio nos llaman a nosotras para ver por qué. En realidad somos de los pocos que entramos mucho al domicilio”.

Hoy están abordando la vacunación antigripal, con la complicación de que están limitadas por el aislamiento obligatorio. “Estamos en el centro de salud. Hay gente que va a vernos ahí. Si hay alguna actividad de emergencia con el tema de la vacuna, o donde sabemos que hay algún abuelo que no puede salir de su casa, salimos con el enfermero. Lo que sí está pasando más es que las familias no están yendo. Hay ausentismo a los controles. En embarazadas, o menores de cinco años” comenta Jessica.

La cuarentena no es fácil para algunos adultos mayores. “Esto de no poder salir, no poder ir a cobrar, les costó mucho a los abuelos. No comprendían por qué el banco estaba cerrado o por qué tenían que esperar un día por número de documento. Algunos están como más angustiados. Con los que manejan un poquito la tecnología los llamamos, vemos cómo están. Y sino tenemos contacto con otras instituciones por si nosotros no tenemos buenos resultados”.

Reponerse para poder dar apoyo y contención

“A mí personalmente esto de trabajar con las familias y con la gente me da satisfacciones. El vínculo es único. Nos cuentan toda su vida, confían en nosotros, nos esperan. Hay realidades diferentes, complicadas de llevar adelante. Esto de que vos estás para ellos es muy importante” relata Jessica.

Empezó a trabajar en el barrio Estación “Es mi barrio del corazón como siempre digo. Yo vivo en el Bella Vista. Me pasan a saludar, me traen algo que hicieron. Hay abuelos que tejen y me traen esos regalos, otros me traen pan. Es lindo que te reconozcan en la calle”.

También deben sobreponerse a situaciones difíciles entre visita y visita. “Me ha pasado de visitar a un abuelo que vive solo y encontrarlo fallecido. Con el tiempo aprendés a sobrellevar de alguna manera las partes más tristes y en mi caso lo llevo adelante bastante bien. No todo es lo mismo. Otra vez me abrió la puerta el dueño de casa, pregunté por su mujer y me dijo que estaba en el baño. Pasé y cerró la puerta con llave. Hizo como que fue a buscarla y cuando venía me dice “ah no, se fue a hacer compras”. Ahí nomás abrí la puerta y salí corriendo” recuerda Jessica.

“A algunas trabajadoras las afecta bastante que pidan alimento porque no tienen para comer. Nosotros si bien lo hablamos en el grupo, no tenemos una contención psicológica y eso nos hace falta. Debemos buscarla afuera”. Más adelante analiza la situación laboral “Faltarían más trabajadores, pero estamos en buenas condiciones. Todo el tiempo nos estamos capacitando y somos un grupo sólido, que trabaja bien. Además, no hay sectores donde no se llegue”.

El trabajador comunitario es una pieza clave en la vanguardia de la atención. Es una profesión invisible para un gran sector de la población, que simplemente decide sobre su salud y bienestar y no comprende que no todos pueden decidir sobre ello. También ha sido poco valorada por los gobiernos, hasta que en la provincia de Chubut se jerarquizó la profesión y se abrió la Tecnicatura Superior en Gestión de la Salud Comunitaria; eso generó que de a poco vayan cambiando las condiciones laborales de quienes siempre fueron denominados agentes sanitarios, al ser recategorizados como técnicos.

Su importancia quedó plasmada en las consideraciones de la carrera: “son quienes mejor conocen a la población, los que están en contacto directo con ella, y sus conocimientos y sus prácticas específicas son irremplazables para dar respuesta sanitaria”.