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Emprendedoras de Esquel se reinventan en modo online

Las redes sociales se transformaron en la “gran vidriera”. Acostumbradas a trabajar cara a cara con el cliente, aceptan el desafío y reflexionan sobre la necesidad de potenciarse.

 

 

Por Donato del Blanco

 

 

 

A hora de emprender siempre surgen inquietudes y miedos.Está en el ADN del emprendedor desafiar estas sensaciones con la fortaleza de su “saber hacer”.

 

Para conocer un poco más sobre esto, hablamos con Selva Rodríguez, Glenda Lloyd y Victoria Pancheri, tres mujeres de Esquel que se desempeñan en rubros diferentes y buscan otras  “vidrieras” para mostrar su trabajo.

 

Venían desarrollando normalmente sus tareas hasta que la cuarentena les puso un freno.

 

Las redes sociales jugaron un rol central en su crecimiento de seguidores y a partir de esta experiencia nos dan su punto de vista sobre la nueva era de las ventas online, su situación a partir de la pandemia, la exposición pública y el mensaje que le darían a quien quiera realizar su primer emprendimiento.

 

 

 

 

 

 

 

Selva Rodríguez, conocida en las redes sociales como @selvapastelera es  Chef especializada en pastelería.

 

En relación con su crecimiento como emprendedora, explica que  “no fue algo planificado, no me levanté un día y dije quiero emprender, sino que fue surgiendo  de a poco. Comencé en Facebook y luego me fui aggiornando con Instagram. En principio quería crear un espacio para poder compartir conocimientos del área de pastelería, poner en contacto a colegas con proveedores, distribuidores y gente de distintos lugares”.

 

Pero un día llegó la pandemia y modificó todo “antes que pase todo esto, viajaba mucho por mi trabajo y tenía contacto fácilmente con distintos lugares y  distintas personas, por lo que me parece enriquecedor poder compartirlo. Así se fue armando Selva Pastelera. En abril o mayo a partir de la pandemia comencé a emprender con cursos virtuales de pastelería y  la respuesta fue muy buena. Sigo utilizando mis redes para poder compartir recetas, tips, conocimientos y brindar servicio a esta comunidad”.

 

Selva se sincera y explica que, “la cuarentena me impulsó en primer lugar porque me permitió tener tiempo para dedicarle a mi espacio y poder generar contenido de calidad, estableciendo una comunicación más continua y permanente”.

 

Al consultarle si recibe ayuda para sus trabajos en las redes reponde, “trabajo yo sola en esto. No tengo un Community Manager que me dé una mano, pero busco cada tanto asesoramiento y me gusta perfeccionarme con el tema de la fotografía, armar videos y generar contenido de valor.”

 

A menudo en el ámbito comercial se ve a la venta on line como una competencia desleal. En este sentido Selva  expresa que “las ventas online son un mundo que llegó. No considero que sean una competencia desleal las ventas por internet. Si uno quiere seguir creciendo y  ofrecés un producto o un servicio que  pueda tener trascendencia incluso mundial,  no lo podría hacer si no tuviera  redes sociales y si no existiera el e-commerce, sería más restringido”.

 

Con un tono pensativo, aclara que “No sé si Esquel da para bancar una estructura como Selva Pastelera. Me parece que si el resto de los negocios o comercios también se quieran aggiornar porque quieren que su producto o servicio tenga otro tipo de alcance, está perfecto sumergirse en las redes.  Hay que saber que lleva tiempo,  hay que modernizarse y formarse porque cada día salen cosas nuevas y uno tiene que estar acorde a eso”.

 

Sobre la exposición que generan las redes sociales señala que  “Estoy acostumbrada a lo que es la exposición pública gracias al trabajo que tengo.  Hace ocho años coordino el área de servicios técnicos. Me dedico a exponer en ferias, dar cursos ante multitudes y conocer a distintas personas”.

 

“Trato de dejar mi vida personal a un lado,  aunque cada tanto comparto algún o momento familiar o alguna salida en esta ciudad maravillosa que tenemos y sé que al público también le gusta un poquito de eso”.

 

Sobre  la producción de imágenes y videos asegura que  la realiza de una manera casera, con conocimientos que ya había venido teniendo a través de cursos  y seminarios y  con técnicas de especialización que fui tomando para poder seguir mejorando.

 

“Sé que en las redes sociales la foto lo es todoLo que me parece diferencial de mi espacio además de la foto es el contenido: es la redacción de una receta, el responder alguna duda o inquietud.  Tengo una persona que me parece súper importante que tiene un espacio que se llama @esmilugarfeliz. Tomé asesorías con ella y la verdad que me sirvieron muchísimo para dar los primeros pasos en poder elaborar mis cursos y en poder llevarlo a la práctica”.

 

“Siempre estoy tomando clases y cursos para perfeccionarme y poder brindar lo mejor a la comunidad”.

 

Sin embargo, sin tapujos  cuenta que le cuesta considerarse emprendedora: “es algo que voy trabajando y voy aprendiendo día a día, pero creo que el motor más importante es la pasión, yo amo lo que hago, adoro la pastelería, tanto en mi trabajo bajo relación de dependencia y en el espacio de Selva Pastelera donde comparto contenido sin costo, como también en el espacio que dicta clases virtuales.

 

“Esa misma pasión que me hace emprender, me ayuda a entender que también dentro del emprendimiento hay fracasos y que no te tenés que quedar con la piedra en el camino, la movés a un lado y seguís, tratar de aprender de eso aunque pueda sonar trillado.”

 

 

 

 

 

 

 

“Ser emprendedora tiene que ver con la pasión y con la necesidad, pasión por lo que hago, el amor que le tengo a la costura y al diseño y la necesidad tanto económica como espiritual, la necesidad de poder vivir de lo que hago, de lo que me gusta hacer. Poder escuchar ese impulso creativo que tengo, que necesito hacer realmente todos los días, levantarme e ir a mi taller. Ponerme a cortar, a coser, me produce bienestar y placer”  expresa Glenda Lloyd.

 

 

El emprendedor tiene una impronta que le corre por las venas y en ese sentido nos explica que “Tiene un disfrute que lo considero vital para la vida, trabajar para lo que a uno le gusta.   A veces me siento un poco caprichosa con ese punto de vista, sobre todo con los tiempos que corren y las cosas que están sucediendo, pero a la vez también es que no  puedo evitar. Si tuviera que trabajar de algo que no me apasione o no me guste, no podría vivir. Necesito realmente levantarme todos los días y disfrutar de lo que hago”.

 

 

El impulso para meterse de lleno en las redes sociales lo generó  la pandemia  “la verdad es que era algo que ya tenía proyectado, tenia mi página y había investigado un poco sobre  como grabar los videos, pero el impulso inicial fue la pandemia, el hecho de cambiar. Me dedicaba exclusivamente a dar clases presenciales y con esto del aislamiento tuve que buscarle la vuelta y generar mi trabajo desde la virtualidad”.

 

 

“Soy súper enérgica, por lo cual  la cuarentena me ayudó a encaminarme hacia un lugar un poquito más profesional, porque pude terminar la página, empecé a digitalizar moldes. De alguna manera me ordenó un poco mi emprendimiento”.

 

 

Con respecto a su visión sobre la postura acerca de la “deslealtad” de las ventas online, señaló  “no creo que sea desleal algo que sume y que mejore la relación entre el que compra y el que vende, si yo puedo con mis moldes digitales llegar a personas, a mujeres que me compran desde Córdoba por ejemplo, no voy a seguir haciendo el molde a mano alzada si lo puedo hacer en la computadora. Tiene que ver con acomodarnos a la nueva era”.

 

 

Con un tono pensativo cuenta que “Debe ser duro y difícil para los comerciantes, sobre todo por el tema de los alquileres, impuestos y demás, pero creo que deben adaptarse incluso los que alquilan, es una nueva modalidad. Sino también el que tenga un local en alquiler no lo va a poder alquilar, van cambiando las modalidades de compra y venta”.

 

 

Sobre su exposición, se sincera: “Tuve modificaciones en lo cotidiano, sobre todo con los tiempos. Me cuesta ponerme un horario de trabajo y dejar el teléfono de lado ya que constantemente contesto consultas, mando mails, pero todavía me estoy adaptando”.

 

 

A la hora de producir y editar, “La producción de fotos y videos la realizo sola, mi compañero me ayudó a utilizar el trípode para los videos, arranqué con un programa que tenía en la computadora a editar los videos, con el tiempo fui bajando aplicaciones para vídeos y fotos, cuando tengo alguna duda le realizó consultas a un chico que sabe mucho sobre tecnología”

 

“También tengo a mi diseñadora Caro Oliveto que me soluciona cuestiones en cuanto a las fotos y demás. Las fotos de mi página las hizo una fotógrafa. Considero que  para esas cosas  existen los y las profesionales”.

 

 

En cuanto al mensaje que le daría a quien quiera emprender es que “sea auténtica o auténtico con lo que hace, que no copie, que trate de buscar su propio sello. También su personalidad en lo que está haciendo, que persevere y que sepa que hay altos y bajos. Cuando nos va bien hay que disfrutarlo, y cuando nos va mal preguntarnos el por qué. Hay que seguir indagando y no desanimarse ante las adversidades que tiene el emprendedorismo (que son muchas). A la vez las satisfacciones son muy grandes y muy lindas” concluye Glenda.

 

 

 

 

 

 

 

 

Victoria Pancheri es fundadora de la marca “Vitti Urban Shoes” creada en el año 2019 en Esquel, dedicada exclusivamente a la producción y diseño de calzado.

 

“Un emprendedor es alguien que está dispuesto a invertir, arriesgar, crear, asumir riesgos, disfrutar y sobre todo aprovechar oportunidades para avanzar y crecer”.

 

Cuando hablamos con Victoria sobre el primer impulso para sumergirse en las redes, reconoce que “Desde el día uno de mi proyecto y desarrollo de marca supe que las redes sociales serían mi vidriera. Hoy en día, son fundamentales si tenés aspiraciones de expansión. Así lo creo y así lo veo reflejado en Vitti. Así también, la cuarentena me impulsó a ponerle más energía a mi emprendimiento”.

 

La realidad es que la pandemia generó escenarios impensados, sobre todo en los primeros momentos allá por  abril y mayo, “En la primera etapa de la Pandemia sentí mucha incertidumbre. Fue un gran desafío poder desarrollar y trabajar a la distancia. Fue difícil pero el resultado fue realmente maravilloso. Obviamente adaptándome a todas las dificultades que está teniendo hoy en día la industria, en mi caso, del calzado, pero eso no impidió mis ganas de seguir creando y avanzando”.

 

También le preguntamos a Victoria si considera a las ventas online como una competencia desleal:  “¿Competencia desleal? Para nada. En mi caso particular, las ventas online son importantísimas.  Estoy convencida que es un tren al que te subís o dejas pasar. Son formas de ver los negocios. No considero que una esté bien y la otra mal. Pero sí observo cómo ha avanzado el mundo en ese aspecto. Cómo ha mejorado la oferta, la variedad, la competencia.”

 

 

Luego nos explica que en su  caso personal, jamás mira hacia los costados. “Estoy muy enfocada en competir conmigo misma, superarme día a día y trabajar en cada paso que doy. Ver los frutos de todo esto, me indican que las cosas se están haciendo bien”.

 

 

Sobre la marca y la exposición que esto implica, prefiere separar su vida personal “La marca constantemente está creciendo y van llegando a diario propuestas de trabajo de todo el país. La exposición online sólo la dejo ligada a la marca, y eso me pone muy feliz porque siento que voy por buen camino. Nunca expongo mi vida personal. Eso ayuda a no sentir modificaciones en mi cotidianidad”.

 

 

Respecto a la producción de sus fotos y videos destaca que  “Empecé haciendo todo yo. Aprendiendo, probando, analizando. Después fui buscando gente capacitada y profesional, pero siempre conmigo al lado. Disfruto de cada proceso, necesito estar pendiente de todo, participar en las producciones, opinar, diseñar. Nunca dejo ningún cabo suelto. Todo está pensado. Le he dado varios giros al diseño y estética de las Redes, pero jamás tomando nada como un error, siempre aprendiendo y analizando la reacción de las clientas y seguidoras”

 

Finalmente le pedimos a Victoria un mensaje que le daría a quien quiera emprender:

 

Me parece fundamental que emprendan algo que realmente les apasione. No hay motivación más grande que levantarse todos los días con ganas de trabajar en lo que uno ama. Siempre habrá miedos, desafíos, responsabilidades, problemas. Pero si uno está enfocado en hacer las cosas bien, créeme que se disfruta mucho más todo lo positivo que algún mal trago. No hay que ponerse límites. Si uno quiere, puede”.