Hoy se conmemora un aniversario más de "la tragedia de los bomberitos", conocida así por la muerte de 25 jóvenes bomberos -de entre 11 y 25 años- que quedaron atrapados en un incendio de campos en Puerto Madryn, Chubut.

Este viernes por la mañana Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn recordaron a los jóvenes caídos en cumplimiento del deber a 28 años de la tragedia que golpeó al país. 

El 21 de enero de 1994, el cuerpo de bomberos voluntarios de Puerto Madryn recibió el alerta acerca de un incendio de campos a tres km. del acceso sur de la ciudad.

Tras la noticia, dos unidades de bomberos se dirigieron al lugar, entre ellos había 25 jóvenes inexpertos voluntarios, de entre 11 y 23 años, que ante un sorpresivo cambio de viento quedaron encerrados en una trampa de fuego mortal.

Una vez en el lugar del incendio, las dotaciones, y en ella los 25 jóvenes voluntarios, lucharon con las enormes lenguas de fuego en un descampado árido, que aumentaron a medida que el viento cambió de dirección e intensidad.

Esto último habría provocado pánico entre los jóvenes cadetes que intentaron huir, pero el circulo de fuego se los impidió.

Al día siguiente, cuando el fuego calmó, salieron a inspeccionar el lugar y se encontraron con una imagen macabra: 25 jóvenes que realizaban prácticas voluntarias en el servicio de bomberos de la ciudad habían muerto.

Sus nombres: Daniel Araya de 21 años, Mauricio Arcajo de 12, Andrea Borredá de 18, Ramiro Cabrera de 16, Marcelo Cuello de 23, Néstor Dancor de 15, Alicia Giudice (la primera mujer bombero de Madryn), de 22, Raúl Godoy de 23, Alexis González de 22, Carlos Hegui de 12, Lorena Jones de 15, Alejandra López de 15, Gabriel Luna de 21, José Luis Manchula de 23, Leandro Mangini de 18, Cristian Meriño de 21, Marcelo Miranda de 11, Juan Moccio de 15, Jesús Moya de 20, Juan Manuel Passerini de 16, Cristian Rochón de 19, Paola Romero de 17, Cristian Llambrún de 21, Cristian Zárate de 14 y Juan Carlos Zárate de 22.

Los bomberitos de Madryn fueron despedidos por una multitud que se congregó en el gimnasio municipal de esa ciudad de la provincia para darle un último adiós a los héroes que no dudaron en ponerse al servicio de la población. 

La tragedia enlutó a Puerto Madryn, pero significó un punto de quiebre en la actividad bomberil a nivel nacional: se acentuó la capacitación y el perfeccionamiento de cada uno de los miembros, a los fines de contar con personal idóneo para combatir las diferentes contingencias que pudieran presentarse en un incendio.